dimarts, 18 de maig de 2010

LA LETRA PEQUEÑA DE LOS SEGUROS

Estas dos últimas semanas he estado liado con un curso de iniciación (Nivel I) de escalada en roca de la Escola d’Esports de Muntanya Glacera, en el que hemos tenido bastante suerte con el tiempo y que ha transcurrido  dentro de un muy buen ambiente entre sus participantes y el equipo docente (Albert, Óscar, Josep Emili y Xavi).

Pero de lo que quiero hablar no es del curso. El día 8 de mayo, coincidiendo con la primera salida del curso había programada una salida colectiva de la SEAM-AEC a La Facu (Canyelles), a la que evidentemente no pude acudir.

El grupo al llegar a la pared se enteró que aquel día había una prueba de ‘Raid’ puntuable para el campeonato de Catalunya, que habían ocupado todo el sector de la derecha, osea el de las vías más asequibles. Esto ya alteró algo los planes, ya que la gran mayoría de los participantes en la salida no tiene un nivel asumido como para poder enfrentarse a vías demasiado difíciles...

Después de haber estado escalando un rato, Sandra se decidió por probar de escalar de primera la vía ‘Salta mona’ de una dificultad de 6a, con la mala fortuna de tener una caída justo cuando tenía toda la cuerda en la mano para ‘chapar la exprés’, lo que provocó una caída de unos 3/4 metros, en la que picó con una prominencia rocosa que le ocasionó una fractura abierta de tibia/peroné.

Siguiendo las instrucciones dictadas por la FEEC llamaron al 112 y tras pasar por diversos ‘interrogatorios’ telefónicos para determinar la veracidad y gravedad del accidente finalmente les dijeron que enviaban el helicóptero. Mientras también se acercó uno de los bomberos que estaba asistiendo en el mencionado Raid, y entre todos intentaron asistir lo mejor posible  a la compañera mientras llegaba el equipo de evacuación.

Al llegar el helicóptero informaron que seguían el procedimiento habitual y que se la llevaban al hospital más cercano que en este caso era el de Sant Camil de Sant Pere de Ribes.

Se trasladaron todos para allí y no tardaron en informarles que dada la importancia de la lesión, había que operar lo antes posible.

Nuevas llamadas esta vez al teléfono de asistencia de VidaCaixa, donde les informaron de los centros concertados a los que se puede acudir en caso de accidente.

Hasta aquí todo entra dentro de lo esperado, pero luego vino la segunda parte.

Sandra que ya hace unos años tuvo una mala experiencia por una intervención en la rodilla, pidió que la trasladaran a uno de los centros concertados de Barcelona. Nuevas llamadas ahora al citado centro hospitalario y desde allí les informaron que necesitaban un fax con un informe detallado de todo lo sucedido y del tratamiento que había recibido.

El cirujano de Sant Camil para ganar tiempo decidió llamar directamente al mencionado Centro Médico y constató que, por el tipo de lesión, le informaron que allí preferían no hacerse cargo, no fuera que no se hubieran hecho bien las primeras atenciones hospitalarias que pudieran provocar alguna complicación...

Viendo que el tiempo pasaba y que no querían asumir riesgos, finalmente se decidió por la rápida intervención en Sant Pere de Ribes, después de haber transcurrido toda la tarde con las infructuosas gestiones...

En resumen que la letra pequeña de los seguros siempre es conveniente conocerla y por eso he querido informar de lo sucedido, y que puedes creer que tiene un seguro que te cubre ampliamente, pero luego a la hora de la verdad: sí, pero....

Actualmente Sandra ya está en su domicilio afrontando la que espero sea una rehabilitación lo más rápida y efectiva posible.

2 comentaris:

Xavi ha dit...

Jo també he tingut mogudes amb l'assegurança de la FEEC, i això que "només" era un esguinç de lligaments interns al genoll. Al veure que no recuperava el traumatòleg va decidir demanar una segona ressonància magnètica (ja me n'havia fet una que, per cert, va còrrer al meu càrrec, perquè on primer em va enviar l'asseguradora gairebé ni em van mirar).
La història va acabar quan, després de pregar-ho molt (doncs "no era la seva política" fer aquestes coses), vaig aconseguir que el traumatòleg de l'asseguradora truqués al meu traumatòleg, que li va explicar la raó de demanar una segona ressonància. Al final van acceptar, però va quedar clar que el secret és insistir molt i fer-te molt pesat. Posar les coses al seu lloc, vaja.
És trist però és així: paguem com burros i després hem de demostrar que ens hem fet mal de veritat.

Anònim ha dit...

lo que yo queria, gracias